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BIOGRAFÍA

Nací en Montiel, Ciudad Real, el 25 de enero de 1969, y con poco más de tres años vine a Mallorca, concretamente a la Colonia de Sant Jordi. El año anterior emigraron mis padres en busca de trabajo en esta bellísima localidad con sus playas y con mucha menos densidad. Crecí estando con las monjas hasta los seis años y luego estudiando E.G.B. en la localidad cercana de Ses Salines desde los catorce años hasta los diecisiete cursando Reforma de Enseñanzas Medias en Llucmajor. Allí, gracias a dos profesoras, Montse y Nancy, me incitaron al mundo de las letras y al teatro.

Como todas las personas que vivimos en pueblos costeros de Mallorca empezamos a trabajar en la Hostelería desde muy temprana edad hasta que en 1989, mi hermano cayó enfermo por una enfermedad rara. Al año estuvo ingresado por mucho tiempo en La Paz en Madrid. La fuerza de las circunstancias me obligaron a apoyar a mi familia y volví a mi pueblo Natal, del cual estoy enamorado tanto como en el que ahora vivo: “Colonia de Sant Jordi”.

En mi pueblo natal, Montiel,  un gran hombre llamado Joaquín Muñoz, me reclutó para el grupo de teatro Amanecer, el cual estuve como protagonista masculino. Un día, estando él y yo en su casa hablando de Teatro e Historia, una frase suya me marco durante toda mi vida: “Ángel, tu llegarás a hacer algo Grande, lo veo en ti” y mi respuesta fue que lo intentaría.

Siempre he sido un lector compulsivo de libros. En principio,  solo de la literatura clásica hasta que un día, falto de ellos, me acerqué a la librería de mi hermano y con poca gana cogí los tres libros del Señor de los Anillos. Fue el autor de esos libros quién me introdujo a la literatura fantástica hasta a día de hoy, que estoy leyendo” Los espejos de Whitney Rouse”.

En 2007 me llamó un amigo que estaba dirigiendo la obra de teatro histórica, “Don Pedro I el cruel”. Era sobre una tabla de madera con unos chicos vestidos de carnaval; al finalizar la obra, delante de poco más de una veintena de personas, vino un organizador de aquellos eventos el cual me preguntó  qué me parecía el teatro,  a lo que le respondí que se podía hacer mucho mejor, aparte de que me comprometía yo a que fuera mejor.  Así pasé a dirigir esa obra hasta el año 2011, la cual terminó delante de miles de personas. Además de dirigir  dicha obra, también  estuve participando en ella y luchando con espadas.  Ese auge me permitió un año antes de su muerte poder dedicar las jornadas medievales a aquella persona que me empujó al teatro, Joaquín Muñoz, que descanse en paz.

Siempre he escrito  obras de teatro y casi todas escritas a mano, a excepción de una que la tengo en digital. Todo lo escrito ha desaparecido, al  igual que lo hubiera hecho este libro si no hubiera sido por mi compañera en el caminar de esta vida,  Paquita, y Carmen, que casualmente un día de visita en casa vio el borrador del libro y preguntó si podía leerlo;  le respondí  que por supuesto. A los pocos días, una llamada telefónica de Carmen me dijo que era bueno y que lo terminara con su ayuda para intentar publicarlo, pues no teníamos nada que perder.  

Tras un largo año de trabajo, discusiones, alegrías y nunca cayendo en el desánimo,  está aquí el fruto de nuestro esfuerzo,  las letras que han dictado mi imaginación: “La senda de Silvan”. No sé qué  espero del futuro mas sí sé que las alegrías que me ha dado este libro me llenan de orgullo.